Ya es un secreto a voces que muchos artistas, entre los cuales se encuentran los escritores, recurren a las musas para realizar sus obras. De carne y hueso, o no, en constante contacto con el artista, o no, son la base de una estimulación mental que les permitirá evitar las páginas en blanco o los bloques de mármol sin tallar. Sin embargo, tal inspiración, muy humana en ciertos casos, no deja de ir de la mano con lo que la sociedad considera hoy en día como infidelidad. ¿Verdad o mentira?

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Hagamos primero un pequeño paréntesis.

Si bien el término infidelidad, como su significado, nos pueden parecer temas ya más que sabidos y estudiados, estamos en la equivocación.

Cuando una mujer, u hombre, en una conversación de bar nos afirma Quiero que sea fiel, refiriéndose claramente a su futura pareja, no nos estamos dando cuenta de que estamos actuando desde un punto de vista muy social, acorde con lo que otros llegaron a considerar fidelidad. Pero… ¿qué es para nosotros la infidelidad? Hagamos una pequeña prueba y seleccionen de la lista siguiente los elementos que considerarían infidelidad.

-Soñar con otra persona que no sea el/la compañero/a sentimental.

-Acostarse con un tercero sin conocimiento alguno de la pareja actual.

-Mirar pornografía.infidelity

-Fantasear con un actor o modelo.

-Guardar fotos de mujeres, u hombres, en archivos personales.

-Ir a despedidas de solteros.

-Tocar a alguien del sexo opuesto.

-Sonreír a alguien del sexo opuesto.

-Dirigirle la palabra a alguien del sexo opuesto.

-Chatear o enviar mensajes a alguien del sexo opuesto.

¿Han acabado? Pues bien, he aquí la respuesta. Todos estos ejemplos son considerados un tipo de infidelidad por parte de diferentes personas alrededor del planeta. No, algunos humanos no están más locos que otros. Son simplemente diferentes puntos de vista en ambientes y regiones bastante apartadas, o no, las unas de las otras. ¿Cómo resumirlo entonces? ¿Cómo encontrar un término intermedio entre todos estos puntos? Os facilitaré la tarea con una sola palabra: contrato.

La fidelidad es un contrato, mental o físico, que establecemos con la, o las, parejas con las que decidamos compartir nuestro tiempo.

En este contrato se estipula hasta qué punto estamos dispuestos a aceptar las acciones de nuestro compañero o compañera y hasta dónde seríamos capaces de aguantar hasta decir basta. Ni más, ni menos.

Así pues, y volviendo a nuestras musas, dependerá claramente del tipo de contrato que haya establecido el artista con su pareja, o fans, para llegar a considerarlo una infidelidad o no. Por otro lado, lamento decepcionaros, pero no todos los escenarios de un escritor son como los de las películas como Shakespeare in Love, por nombrar una, o Castle, por hacer referencia a una serie más actual. Los escritores no son, al menos en su gran mayoría, unos roba esposas o unos persecutores incansables en busca de las bragas de su musa para inspirarse. Visto así, y haciendo referencia a un artículo anterior, pareceríamos unos malditos monstruos o depravados sexuales, cuando, muchos de entre nosotros, vivimos una vida completamente normal en pareja.

¿Qué es pues una musa que la haga diferente a ver simplemente un actor que nos gusta y empapelar la habitación con su cara?

El sentimiento que transmite. Es el faro que ilumina el camino de una mente a veces demasiado enrevesada. Es igualmente alguien que puede ser transformado, o transformada, en lo que se quiera, cuando se quiera, para obtener la paz interior necesaria para escribir durante largas horas sin perder el hilo. Un punto de partida y final. Todo eso y más. ¿Que esta musa se basa en alguien que exista realmente? No tiene porque conllevar nada, ya que, en la mente del escritor, dicho físico utilizado habrá cobrado más personalidades y aptitudes diferentes que el ser humano real en toda una vida. Es incluso posible que, en un cara a cara, musa escritor, no lleguen ni a tocarse las manos jamás o que sus personalidades choquen hasta tal punto que se odien a muerte. Pero ahí está la gracia, ¿no? Crear tu propia musa, inconscientemente, al igual que una obra de arte.

¿Musa es pues sinónimo de infidelidad? No forzosamente, aunque, un consejo para aquellos interesados en establecer una futura relación con un escritor: Jamás estaréis solos los dos, pues en la mente del artista siempre vivirán múltiples personajes ya creados o aún por crear. Las musas serán el menor de vuestros problemas.

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