¿Le mando mi manuscrito?

Siempre se ha dado por sentado que el ser humano definido como escritor tiene un foco en permanencia sobre la cabeza, una pancarta con un aquí se leen manuscritos, ambos impuestos por las circunstancias de su trabajo y pasión. La realidad tras el telón es que dicho foco, dicha pancarta, no dejan de ser una espada de Damocles gigante esperando el momento oportuno para caer sobre la pobre alma a su merced.

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El  escritor no tiene ninguna obligación de leer fragmentos de texto, obras de terceros, por más que se dedique profesionalmente al arte de la palabra. Puede, por motivos sociales, aceptar alguna que otra lectura, pero no todos sus pasatiempos se resumen en leer día sí, día también. Además, independientemente de las nociones que pueda tener este profesional sobre ortografía, puntuación o coherencia de historias, no es un quién para opinar sobre géneros que normalmente no trata ni estimaciones de mercados en los cuales no se mueve. ¿Opiniones? Sí, miles, dependiendo del carácter de cada persona.

Sin embargo, antes de adentrarnos más en la mente del escritor, les invitamos por un instante a tomar su lugar y escuchar las siguientes frases o enunciados repetidos a sus alrededores hasta la saciedad.

Voy a escribir un libro. ¿Puedes echarle una ojeada? Solo tengo cuatro páginas… pero ya te planteo de qué va la historia y tal… (resumen oral en general de la totalidad de la obra para recalcar el ímpetu.) ¡Pienso seguir adelante! ¡La acabaré!

No, no la acabarás. El que pide una revisión a las cuatro páginas no se está dedicando enteramente a su trabajo. Escribir un libro requiere horas de sacrificio, estudios relacionados con el contenido, en caso de que la obra sea medianamente seria. Harían falta por lo menos unas cincuenta, cien páginas, dependiendo del escrito, para que constase, como mínimo, la dedicación  y el esfuerzo en intentar mantener una línea argumental. Un máximo de diez páginas, dicho rápido y mal, no deja de ser papel de váter.

Quiero escribir un libro, pero no sé cómo. ¿Me ayudas?

¿Qué tipo de ayuda necesitas? ¿Ortografía? ¿Presentación y separación por párrafos, capítulos? ¿Corrección? ¿Comprobación de la coherencia? ¿Afinar personajes? ¿Apoyo para recopilación de datos? ¿Tienes acaso seguro el tema de tu relato? Un escritor no te va a dar una historia para que la explayes. Para eso, la escribe él. Aparte de este punto, todas estas ayudas son tiempo invertido por el profesional y, algunas de ellas, son servicios por las que ciertas empresas cobran. No hay que pasarse.

Y más…

Lo he estado escribiendo desde el móvil…

¿Qué intentas justificar con esto?

Es un pasatiempo tonto que tengo… No hagas mucho caso… Pero podrías echarle una ojeada…

En primer lugar, si es un pasatiempo, ¿Por qué lo enseñas exactamente? ¿Para saber si sería material interesante para un libro? Bien. Planteado esto, ¿qué respuesta esperas que te responda el escritor? En caso de estar el contenido bien, puede animarte a seguir adelante, pero, en caso de no estarlo… ¿Un sigue adelante cuando obviamente el manuscrito, en general no acabado, necesitaría muchísimo trabajo para estar presentable? ¿Ser sincero y decir que, profesionalmente, no tiene futuro o solo lo tendría tras un montón de modificaciones? Es que es un pasatiempoNo esperes que sea de la mejor calidad. ¿Qué se supone que responde un escritor ante este caso? Si son lectores lo que quieres, métete en un foro de escritores o créate un blog. Podrías incluso tener más suerte con esta opción que enviar tu manuscrito directamente a las editoriales.

He cogido a los personajes de esta saga y…

Esto, amigo mío, es plagio. Toda historia que incluya material de otras obras, no tuyas, en gran proporción y no sea simplemente para citar alguna frase de un personaje concreto o hacer referencia a un contenido de otro escrito es robo de la propiedad intelectual. Un escritor no puede apoyar esto.

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¿Qué pasa pues por la mente de un escritor cuando recibe un manuscrito de un tercero?

Todo esto y más. Le puede salir la risa tonta de esto lo ha escrito un niño de diez años, llevarse las manos a la cara con un no puedo ni leer esto de lo plagado de errores que está o, mejor aún, que esté buscando cualquier justificación barata para desentenderse de la lectura, dado que quien le ha mandado el manuscrito es un amigo, compañero suyo y no quiere hacerle el feo. Los escritores no dejan de ser humanos y no olvidéis que si a vosotros se os ha ocurrido mandarles vuestro manuscrito para obtener una opinión, otros conocidos suyos, o no tan conocidos, habrán pensado lo mismo.

Por otro lado, claramente, también existe el caso de que les guste mucho la obra. Ahí entramos en otra sección del terreno personal.

Opción uno: te asegure que vale la pena el intento y que lo envíes a editoriales cuando lo tengas bien maquetado, corregido y asegurado el copyright. Opción dos: Le haya gustado, pero no es un experto en este género literario. Sería parecido a darle a un agricultor unas semillas de una planta que desconoce. Podrá plantarlas, sí, pero de ahí a que germinen… Opción tres: No desee competencia y te aparte con excusas baratas. Se necesita de todo para crear un mundo y estas son únicamente tres opciones de un precioso abanico.

El escritor no es un monstruo.

Solo es una persona como cualquier otra, o casi, considerando el nivel de locura. Así como cualquier otra persona, tiene sus limitaciones y su vida privada. No todos son lobos solitarios, ni todos son unos amantes de las bibliotecas y alérgicos a la luz del sol. Por lo que no os sulfuréis si un escritor os manda a paseo o no os da una respuesta positiva. Preguntaros más bien…

¿En su lugar, qué habríais hecho?

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