Urna en una mesa electoral

Proceso electoral y coste

El proceso electoral en España nunca ha sido tan impopular, y es que hemos pasado de no poder votar a tener que hacerlo tres veces en un año. ¿Es que acaso a la tercera va la vencida y nos van a hacer algún caso?

Lo que peor nos sienta a los electores no es que nos ignoren por completo a la hora de interpretar los resultados, si no que, además, en plena crisis económica el coste de las elecciones ha ido aumentando paulatinamente con respecto a las elecciones de 2011, ya en plena crisis.

Dicha información viene recogida en la siguiente tabla:

Año Coste total    
2011 124 millones, de los cuales:    
  28 millones para los partidos políticos    
  31,305 millones para pagar los sueldos de los 500.000 presidentes, vocales y suplentes que trabajaron en los colegios electorales (más cotización a la Seguridad Social).    
  Coste de imprimir 374 millones de papeletas.    
2015 130.244.505€, de los cuales:    
  25 millones para los partidos políticos (más subvenciones). Entre las subvenciones podemos destacar: 21.167,64€ por cada escaño.
  55 millones para las administraciones públicas.   0,81€ por cada voto obtenido siempre que se obtenga escaño (en el Congreso).
  Correos: 48 millones.   0,32€ por cada uno de los votos que obtengan aquellos que lleguen a senadores
  Telecomunicaciones: 12,8.    
  Logística: 12,5.    
Elecciones de junio 2016 130.672.066€, de los cuales:    
  Eso sí, sin contar lo que se llevaron los partidos políticos.    
  55,9 millones de € para las administraciones públicas.    
  46,4 millones para Correos.    
  13,9 millones para publicidad.    
  12,5 millones para logística electoral.    
  1,7 millones para imprevistos.    
Previsiones para las elecciones de diciembre 2016 160 millones.    

Del bipartidismo de las cámaras hemos pasado a un patio de colegio donde tres de los cuatro principales grupos, a excepción de Ciudadanos que, según encuestas de La Sexta, ha sido calificado por los encuestados como el único partido que ha tratado de pactar con las distintas fuerzas políticas y así desbloquear la situación, se dedican a pelearse por ser el único partido que gobierne, le pese a quien le pese.

Hablemos de dinero

Los pactos se han convertido así en condiciones que se ponen mutuamente los partidos para apoyar sus respectivas propuestas. A esto le tenemos que añadir que hasta que no se elija un gobierno no hay presupuestos, por lo que los presupuestos anteriores quedarían congelados, y sin presupuestos España no puede hacer frente al pago que tiene que realizar a Bruselas. Un pago que, de no realizarse, podría llevar a nuevas sanciones, además de las que ya tenemos que empezar a pagar todos los españoles a partir de 2017.

De hecho, el déficit español en 2014 fue del 5,9% del PIB, una décima más de lo acordado, y en 2015 (con la excusa de que era año electoral) del 5,1% (10.000 millones más de lo pactado). Visto lo visto, Bruselas ya no se fía de las palabras de Moncloa, y no sin razón, puesto que no hay dos sin tres y no hay más que ver el despilfarro que ha llevado a cabo el PP del señor Rajoy en lo que llevamos de 2016, con la excusa, también de las elecciones generales, unas elecciones que quieren repetir nuevamente el mes de diciembre, por lo que el gasto se dispararía aún más si cabe.

En el punto de mira de Bruselas por despilfarro en las autonomías

España ha sido, desde que se recogió esta opción en la Constitución de 1978, un estado federal, lo que significa que cada una de las autonomías tienen derecho a tomar sus propias decisiones en determinadas materias, como puede ser por ejemplo la educación, aunque no tienen tanta autonomía como la que pueden tener las distintas regiones del estado alemán.

El problema en España es la avaricia y la codicia. Todas y cada una de las autonomías ha reivindicado que pagan demasiados impuestos al Estado Central (que el PP ha tratado de centralizar aún más en su afán de lograr nuevamente una España única) y las administraciones autonómicas, con la excusa de que necesitan de un presupuesto realista para cumplir con sus obligaciones, han malgastado el dinero aportado por todos los españoles mediante impuestos, directos e indirectos, durante décadas.

Por esto mismo, desde Bruselas y desde otros organismos se ha avisado a España de la importancia de acabar con la corrupción y el despilfarro, algo a lo que desde Madrid se ha hecho caso omiso.

¿Puede España sobrevivir sin gobierno? ¿Cuánto tiempo?

Hay países, como la propia Bélgica, que han pasado una temporada sin gobierno, o con gobierno en funciones, y no les ha pasado aparentemente nada, pero eso no parece que vaya en España. Nosotros no estamos acostumbrados a eso, pues del tener gobierno dependen los presupuestos para las distintas partidas.

No obstante, también es verdad que tenemos que empezar a pedir, en calidad de ciudadanos, que se lleven a cabo una serie de reformas serias en el sistema precisamente para solucionar que, cuando haya un cambio de gobierno, o una situación extraordinaria como ésta en la que el país se quede sin gobierno firme, el país no cambie radicalmente.

Precisamente por la falta de acuerdo llevamos 9 reformas educativas desde el comienzo de la democracia, una con cada cambio de gobierno que hemos tenido. ¡9! Y lo que más dificulta el asunto es que la decisión es unánime, sin consultar con nadie, ni maestros ni padres, y ya no digamos con el resto de la cámara. Total, si pueden cobrar sin trabajar, ¿para qué molestarse en hacerlo?

Conclusión

Que en España se llegue a un acuerdo cuando los principales partidos venden, no una serie de ideas en las que basar su programa electoral, sino que buscan imponer a su candidato porque así lo quieren ellos, es altamente improbable. No porque no queramos los electores, que estamos francamente hartos de divisiones ficticias, de amenazas del gobierno, que dice que si no gobiernan ellos llegará el apocalipsis, y de que se piense sólo en beneficio de los amiguitos de los sectores más conservadores. En España no necesitamos unas terceras elecciones, sino que se escuche al pueblo que ya ha votado dos veces, y que se respete las decisiones y los acuerdos entre los distintos grupos. En definitiva, queremos una democracia real y no una esbozada.

Fuentes:

http://economia.elpais.com/economia/2016/07/06/actualidad/1467838222_391503.html

http://www.abc.es/espana/abci-coste-repetir-elecciones-201601100457_noticia.html

http://www.elmundo.es/espana/2016/06/25/576e648646163f4b6d8b463f.html

http://politica.elpais.com/politica/2016/06/23/actualidad/1466690206_192704.html

https://www.kredito24.es/content/cuanto-nos-cuestan-las-elecciones-generales/

http://www.elespanol.com/economia/20160412/116868324_13.html

http://www.eldiadecordoba.es/article/economia/2345881/bruselas/investigara/si/espana/paga/plazo/los/proveedores.html

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