¿Escritor y bloguero? ¿Escritor y Youtuber? ¿Por qué no!

Convertirse en youtubescritor no es fácil. Por ello, hemos creado esta sección para contaros nuestras experiencias. Cabe decir que, aunque es cierto que, a lo largo de los últimos años, la tecnología ha dado un vuelco completo a nuestras vidas, en particular a la transmisión de la opinión pública. Todo es ahora más fácil, más asequible… más caótico, pero no entraremos en este caos más de lo debido y nos ceñiremos únicamente a lo que supone ser un escritor en esta era de smartphones o variantes.

Eres un escritor novel. Acabas de aparecer en el mundillo, tu primera obra recién acabada y sin saber exactamente por dónde empezar. Sí, no lo negaremos, está abierta la recepción de manuscritos en diferentes editoriales del mercado literario y, sí, en principio, tenemos ciertas nociones de lo que supone ser el derecho de la propiedad intelectual o, dicho de otro modo, los derechos de autor. Zanjado pues este último punto, nos lanzamos como unos locos a enviar manuscritos aquí y allá, muchas veces a empresas que no trabajan con el género que hemos elegido para nuestro escrito.

¿Tan fácil como enviar un paquete y desentendernos del tema? Ojalá. No existe el cuento de hadas en el que, con un simple vistazo por encima a un manuscrito, un comité editorial tenga un flechazo asegurado. No. ¿Por qué? Porque nos encontraremos con una serie de requisitos que rellenar o reunir a la hora de contactar con dichas editoriales si nuestro objetivo es obtener una respuesta por su parte. Sinopsis de no más de una página, presentaciones de la obra, estudio del mercado, currículum literario… ¿Qué currículum literario va a tener alguien que acaba justo de empezar? A saber. Sin embargo, amigos míos, aquí, en estos precisos requisitos, es donde entran gran parte de estas maravillosas tecnologías, utilizadas básicamente como herramientas de limpieza.

Déjenme que se lo explique.

Ser un desconocido no vende. Para qué engañaros si es que acaso no lo sabíais de antemano. Muy pocos, y repito bien, muy pocos son los afortunados a los cuales Dama Fortuna ha decidido honrar con el beneplácito de la publicación de una primera obra en una gran editorial siendo un don nadie. Sin seguidores en twitter o facebook, sin una cuenta de Youtube, de Instagram, famosilla entre un determinado grupo de espectadores, o sin ser una celebrity de Telecinco, el campo de posibilidades que tan amplio nos había parecido al principio se nos va estrechando.

¿Qué hacer pues? ¿Renunciar a nuestras aspiraciones? No… pero con condiciones.

El escritor, hoy en día tal cual lo conocemos, se ha vuelto ciertamente algo arcaico. Ya nadie, o casi nadie, utiliza la máquina de escribir o redacta casi la totalidad de su obra en papel antes de pasarlo a ordenador. Los manuscritos son mandados a gran parte de las editoriales por correo electrónico. Los contratos, por otro lado, pueden ser rellenados, firmados y enviados mediante escaneos. Se vuelve imprescindible el saber usar un mínimo de informática, así como recurrir constantemente al uso de internet y sus buscadores. Y bueno, faltaría más, saber publicitarse a sí mismo. Sin embargo, seguimos parados delante del mismo semáforo en rojo. ¿Cómo empezar? O, más bien, dicho correctamente… ¿Qué queremos obtener?

¿Dinero fácil? ¿Fama fácil? Entonces no te dediques a la escritura. Por más que venda, visualmente hablando al menos, ver a un escritor conocido amasar fortunas, olvidamos muy fácilmente el camino por el que tuvo que pasar dicha persona para llegar hasta allí. No existe el primer librobest sellerventas aseguradas sin un trasfondo, en algunos casos más oscuro que otros, para lanzarlo. A través de un padrino, un enchufe o algún evento muy puntual que haya hecho que determinada persona haya saltado a la fama de la noche a la mañana, entre otros casos, el trasfondo está y sigue presente. Consultad las biografías de vuestros autores favoritos.

¿Una vía rápida que no implique forzosamente retribución económica? Dedícate a tu arte a través de los múltiples foros, blogs, que pululan por el vasto mundo de internet. En otras palabras, lábrate una reputación. Cualquier opción es posible, desde un videomontaje en Youtube hasta historias de ficción en base a películas, actores, cantantes… Gana seguidores, posibles futuros compradores. Aparca la escritura pura y dura de obras complejas y coherentes; dedícate a las historietas cortas o las historias por capítulos para enganchar a tu público. Hazte un nombre en este mundo tecnológico y, cuanto más llamativo, más polémico, para bien o para mal, mejor. Ser invisible no vende.

¿Lado positivo?

Ventas, incluso si tu obra resulta ser una bazofia. No olvides que, no obstante, algunos de tus subscriptores, seguidores, adquirirán tu obra por puro postureo, quedar bien ante los demás. ¿Lado negativo? No deja de ser una vía retorcida donde el más popular gana, donde los que han obtenido más seguidores hacen sombra a los demás. Si no eres original, si no innovas, no ganas. No deja de ser como caminar por una cuerda floja sobre un vacío donde es obligatorio dedicarse plenamente al entretenimiento fácil de terceros. Recordemos igualmente esta frase célebre: El tiempo es oro. El tiempo invertido tendrá que ser sacado de un horario en que posiblemente tengas que añadir familia, trabajo secundario, vida sentimental o entretenimiento propio. La vida es un constante sacrificio. ¿Qué estás dispuesto a sacrificar?

Ahora bien, imaginemos por un instante que el orgullo nos impida ponernos delante de una cámara y hablar del Pokemon o tema de moda que se esté tratando en el momento. Imaginemos que nuestro afán por mostrar al mundo nuevos textos, ideas originales, sea superior al de un montañero por llegar a la cima. Queremos ser diferentes. Queremos que la gente nos recuerde por nuestras obras y no por la polémica que implicaron debidos a unos contenidos puramente básicos y sociales. No queremos que traten a nuestras obras como libros de playa que una vez leídos acaben en la basura. Este camino, futuro escritor, es, sin duda, el más largo, pues se te cerrarán muchas puertas, sobre todo en tus inicios.

El camino largo implica años de dedicación, muchos de ellos sin llegar a ver un euro, peso, dólar o yen durante una buena temporada.

La escritura pasa a ser un pasatiempo, un trabajo secundario escondido tras un empleo principal que te permita pagar las facturas. Tendrás que lidiar con un constante ¿Cómo van las ventas? sin tener respuesta, dado que los pagos no se harán mensualmente, así como la llegada de informes de ventas trucados para mostrarte cifras que en realidad no son. Aun así, una cosa queda clara, religioso o no: No hay que perder la fe. Si consideras que tu esfuerzo ha valido y sigue valiendo la pena, sigue adelante.

¿Los pasos a seguir?

El orden preciso no existe, pero sí las recomendaciones. Acaba tu obra, corrígela o pídele, contrata a alguien para que lo haga, porque muchas editoriales te asegurarán tener un servicio de corrección que en realidad no tienen. No olvides el copyright de tu obra antes de mandarla adonde tú quieras. Obstínate. No te limites a las grandes editoriales porque serán seguramente las primeras en rechazarte. Busca coediciones, opta por la autoedición si puedes permitírtelo, así como una empresa de publicidad para que, obviamente, te publicite. Participa en concursos literarios. No empieces preferentemente por Amazon. Búscate un padrino, un representante literario, una asociación que te respalde. Si eres escritor novel y además muy joven, tu sola presencia y tu ímpetu por llegar lejos no te bastarán. La cuestión es moverse, no quedarse sentado ante tu ordenador esperando a que te saquen las castañas del fuego, si es que no quieres llevarte sorpresas indeseadas. Conoce a gente y, más que todo lo demás, permanece fiel a ti mismo. Y paciencia. Mucha paciencia.

¿Exento pues de tecnología si opto por la última opción? Ni de lejos. Actualmente, gran parte de la publicidad se realiza mediante internet. Si no quieres ser tan cansino spameando mensajes sobre compra mis obras constantemente, crea al menos una cuenta en una red social donde podrás ir actualizando el avance de tus trabajos, así como permitir un contacto entre lectores y escritor. No olvides que gran parte de las entrevistas también tienen formato digital, por lo que, rechazar esta opción sería como quemar gran parte del mercado.

¿Escritor y bloguero? ¿Escritor y youtuber?

En el fondo, cualquier opción es buena, siempre y cuando puedas mirarte al espejo al día siguiente y estés satisfecho del resultado obtenido. Abusar de las tecnologías no es recomendable, pero huir de ellas tampoco. Somos escritores del siglo veintiuno. Vivamos con ello.

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