Cajas para bebés, o cunas de cartón

El origen de estas cajas de cartón para los bebés data de 1938, una época en la que el país nórdico trataba de recuperarse de una profunda crisis. La economía no iba bien, pero el gobierno optó por apoyar a las familias con los medios que tenía.

Entonces, a las mujeres con pocos recursos que iban al médico en el 4º mes de embarazo se les entregaba esta caja con enseres para los bebés, y esta tradición se generalizó a todas las mujeres embarazadas en 1949 y se ha mantenido, incluso en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, hasta ahora, aunque con pequeñas modificaciones que se han ido dando con el paso del tiempo.

Entre los artículos que vienen en las cajas podemos destacar ropa unisex, un colchón que se adapta a las medidas de la caja, un termómetro, o pañales. Curiosamente, falta un biberón, pero es una medida tomada a conciencia, pues se pretende así fomentar la lactancia.

Cambios

Aunque en la actualidad estas cajas para bebés contienen muchas más cosas que antaño y que las madres tienen además la opción de cambiar la caja por ayudas de 140 euros, muchas prefieren la caja, especialmente si se trata del primer hijo. Este es, posiblemente, el motivo por el que en Finlandia se considera muy importante la igualdad entre las personas.

El ‘Kela’, o lo que es lo mismo, la Seguridad Social finlandesa, obligaba en 1949 a las mujeres a acudir a una cita con el doctor para poder recibir la caja con el fin de poder garantizar un examen prenatal adecuado. Además, se cree que estas cajas han ayudado mucho a reducir la mortalidad infantil.

Cabe decir que, aunque en la actualidad Finlandia es uno de los países más ricos de Europa (aunque más castigado que los países vecinos por la crisis y por la pérdida una de las principales empresas del país, NOKIA), la tasa de mortalidad infantil en 1938 era de 65 de cada 1000, mientras que en la actualidad esta cifra ha disminuido hasta 3 de cada 1000.

La mejor publicidad

Con el nacimiento del príncipe George, hijo de los duques de Cambridge, el ‘Kela’ envió una caja a sus padres, y esto les sirvió de publicidad. Este concepto no sólo ha gustado en Finlandia, sino que, como en la era tecnológica las noticias vuelan, algunos países como México han tratado de adoptar esta medida.

Sin ir más lejos, el pasado mes de junio, el gobierno de San Juan Potosí, en el centro del país americano, entregó 1000 cajas con accesorios para bebés a familias con bajos recursos. Además, recientemente otros países como EEUU, India, Australia o Sudáfrica aplicaron la misma iniciativa y han surgido empresas que se encargan de producir y vender estas cajas, con precios que oscilan entre los 63 y los 200 euros.

He de admitir que, en mi opinión, este tipo de medida debería ser fomentada por las autoridades de los distintos países, en parte porque hay países como España donde las madres no reciben casi ayudas, pero esto debería tener un coste cero para los ciudadanos, que es la idea esencial del Kela.

Estimados gobiernos, ¿cuándo van a invertir ustedes en algo que realmente funciona y que ayuda a luchar contra las diferencias de clases sociales?

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