Pues porque se han hacinado muchos problemas que salieron a la luz durante todas las crisis que ya habíamos tenido a lo largo de la historia y que no corrigiéndose adecuadamente en su momento han estallado todos en el mismo momento con la crisis subprime del 2008 como el encuentro de más huracanes.

1. Para empezar, desde los años 70 no hemos sido capaces aún de encontrar otra fuente de energía alternativa al petróleo o mejor dicho llevar a cabo la tecnología para poder desarrollar un nuevo sistema productivo (me refiero tanto al nuclear de fusión como al utilizo de las renovables).

2 . El sistema post Bretton Woods que se instaló en los primeros años de la década de los 70 determinó la aparición del llamado dinero ficticio hizo que, inevitablemente las burbujas en las fases de boom y la huida de capitales en las fases de caída.

(Véase en youtube el vídeo sobre los productos derivados y hágase una idea de la cantidad de dinero ficticio que circula en el mundo).

Si durante la época de Bretton Woods y del patrón oro desequilibrios aun pequeños de la balanza de pago o sea una salida incipiente de oro o dólares del país podían significar bancarrota, precisamente, la aparición de un sistema global basado en el endeudamiento.

La emisión de títulos de deuda pública ha limitado la presión sobre el riesgo de impago de los países endeudados ya que los inversores que adquieren deuda pública normalmente están seguros de su inversión porque los países son demasiado grandes como para quebrar. No obstante, en condiciones anormales (crisis económica o inestabilidad política), los países también pueden quebrar.

Con la crisis de los primeros años de la década de los 90 quedó claro que los gobiernos del mundo occidental no podían seguir endeudándose y por tanto han empezado a cuidar sus cuentas efectuando reformas, recortes, liberalizaciones y aumento de la imposición fiscal.

No obstante, no se ha tenido en cuenta a deber que un aumento del diferencial del endeudamiento privado frente al ahorro podía tener un efecto domino a largo plazo sobre las finanzas públicas y por tanto el riesgo de impago de un país. Además, ha y que considerar que hoy en día, ni si quiera China puede considerarse a todos los efectos un país acreedor.

Dicho esto, ya no hay países que no se hayan endeudado, ya sea el país en sí o sus bancos. Sin duda alguna, el papel de los bancos ahora es crucial para que el castillo de naipes no se derrumbe. Mientras que en un mundo con deuda cero o poca lo habitual era dirigirse a ellos para realizar nuevas inversiones, en un mundo muy endeudado se recurre a los bancos para sobrevivir (ojo, hablo tanto de individuos y empresas como de países). Del mismo modo, por estos acontecimientos, las grandes corporaciones financieras son más poderosas que muchos países.

Otros corolarios son que, al no haber país en el mundo que no esté endeudado, no se puede recurrir a la devaluación monetaria como truco para sistematizar las cuentas con el exterior dado que todo el mundo quiere devaluar su moneda y el insostenible aumento de la imposición fiscal. De hecho, la austeridad más que generar mayores entradas en algunos países ha acelerado su estancamiento ya que, a mayores impuestos, menos consumo, a menor consumo menor es el PIB y a menor PIB, menos ingresos para pagar la deuda pública.

Finalmente, retomando el papel de centralización del dólar en el sistema financiero mundial, hemos de desmentir el falso mito de que con la adopción del euro se habría abaratado el coste de las materias primas. Las MMPP se cotizan en dólar y por lo tanto, si el dólar se deprecia frente al euro, los productores les subirán los precios para evitar pérdidas.

En la primera década de los 2000, la caída del dólar empujó el precio de las MMPP a niveles récord y en los últimos dos años el reforzamiento del dólar frente al euro ha implicado una nueva caída de los precios de las MMPP.

Entonces, si los gobiernos quisieran una moneda fuerte para una mayor estabilidad macroeconómica, no sería mejor adoptar el dólar aun por el hecho de que la Federal Reserve no sólo se preocupa del control de la inflación sino también de la tasa de paro.

3. La insostenibilidad del Estado de Bienestar ya ostensible tras la crisis de los  años 90 por la explosión de la deuda pública es una dura verdad que la mayoría aún no está dispuesta a aceptar. Y porque en Europa generaciones han crecido con el mito de que el Estado pudiera colocar a todos como funcionarios que aunque no desarrollen funciones que aportan valor (imagínense funcionarios de ayuntamientos de pocos millares de personas) ha sido la panacea al mal de la desindustrialización en los años post crisis de 1993 y porque la gente formada o menos no quiere mentalizarse de que no puede gastar más de lo se que ingresa.

Este concepto también es visible hablando del tema de las jubilaciones. En las últimas décadas la esperanza de vida ha crecido mucho con lo cual es sí imprescindible que también la vida laboral de un trabajador se prolongue. Sin embargo, ha inevitablemente retrasado el ingreso en el mundo del trabajo de los jóvenes y problemas de productividad.

No es fácil encontrar una solución ecuánime pero lo que yo puedo sugerir para aliviar parte del problema es que un Estado debería fomentar ciertas actividades motoras para que los señores mayores se mantengan en salud y de tal forma continúen siendo productivos.

4. La caída de la productividad visible en los primeros años de la década de los 2000 ha supuesto de algún modo l a superación del sistema Taylorista de organización del trabajo sin embargo, el actual sistema de división del trabajo basado en la deslocalización en países cuyo coste del personal es muy bajo ha conllevado problemas logísticos, legales, organizacionales que no pueden solucionarse con tan solo el utilizo ya difundido de una red global cada vez más eficiente. Es más, el actual sistema hace que sólo la gente productiva o sea que desarrolle las tareas en forma más rápidas y sin faltas se quede en las empresas mientras que aquellos que no lo son pueden perder fácilmente el trabajo sin ninguna garantía.

Por un lado, este cambio es positivo porque de tal forma evita actitudes demasiados laxas, típicas de las empresas familiares y no donde el fenómeno del nepotismo implica una “asimetría de tareas” no sólo entre trabajadores de distintos niveles (cuantas más responsabilidades tienes, menos trabajas) sino entre trabajadores del mismo nivel (¿quién me va a tocar a mí! ¡Si soy muy amigo del director!).

Por el otro lado, no hay que omitir que la evaluación de la productividad está en las manos de jefes directos y/o directores, con lo cual cualquier problema (laboral, familiar etc.) en que el empleado en cuestión se vea involucrado puede ser su definitiva sentencia de despido.

Además, ¿no creen que meter demasiada presión psicológica, el miedo al despido, condiciones de trabajo cada vez más pésimas etc. sea contraproducente para cualquier empresa? De hecho, en algunos países latinoamericanos que intentan adoptar el modelo estadounidense de productividad pero sin respeto alguno para la dignidad de los trabajadores, la productividad es hasta negativa.

No hay que olvidar que comportamientos excesivamente poco productivos tradicionalmente se han dado más en el sector público que en el privado y desgraciadamente el sector público está bien lejos de reformarse.

Al fin y al cabo, el “pecado original” de las empresas privadas en las últimas décadas está en la miope visión de considerar el personal como un coste en lugar de una inversión, lo cual conlleva inevitablemente un detrimento de l a productividad, salarios más bajos, menos derechos, más presión y competencia negativa interdepartamentales y además para la empresa: ganancias corporativas en el breve plazo a precio de una caída en el largo (¡El ahorro en coste del personal no es la manera para derrotar a la alta competitividad asiática!).

5. El capitalismo de los monopolios y los oligopolios es sin duda alguna uno de los mayores males por la sencilla razón que al consumidor no le queda otra que aceptar las condiciones en términos de oferta-calidad-precio.

En el caso de España, aparte las, conviene citar precisamente el tan rumoreado sector financiero. Un oligopolio bancario derivado de una situación de concentración y de saneamiento sistemático tiene además un coste hacia sobre la colectividad en el corto plazo de cierres de oficinas, despidos masivos, menor competencia y subida de tarifas por comisiones y pérdidas de ahorros . Definitivamente, se genera una pérdida de bienestar para el conjunto.

Podemos citar otros ejemplos de oligopolios, o lo que es lo mismo, situaciones de concentración de intereses, como en el sector de las telecomunicaciones, la telefonía y hasta el fútbol donde desde algunos años parece que la liga nacional sea un asunto entre el Madrid y el Barça.

Si vemos el problema desde una perspectiva geográfica, otra consecuencia del capitalismo de oligopolio y concentración es que las actividades se concentran en pocos centros productivos. Un ejemplo, pues en los años 80 en Italia la gente ya no tenía que emigrar del sur al norte, en los 2000 la gente del sur volvió a emigrar al norte no obstante en la década de 2010 tanto los italianos del norte como aquellos del sur se están marchando a Reino Unido, Suiza o Alemania.

6. Por último, también hay que preguntarse si de verdad operamos en un sistema de libre mercado. Pues si por un lado la globalización financiera y el capitalismo de los monopolios son la expresión directa de la peor cara del capitalismo, por el otro no cabe duda que hay muchos países y sectores que no están regidos por las leyes del libre mercado. 

Aparentemente puede ser una blasfemia pero vamos a hacer algunas consideraciones. En Europa, algunos países hace no muchos años eran productores de productos agrícolas (o sea productos alimenticios y por ende esenciales), hoy ya no lo son.

¿Por qué? Pues, los nuevos hábitos de consumo ha n supuesto en general un aumento de la demanda o sea que si en los años 50 y 60 en las familias sólo se comía una o dos veces al día, hoy es habitual comer tres o cuatro veces como mínimo y muchos más tipos de alimentos que antes. Esto supondría que el sector se tuviera que haber renovado con los cambios (transformación de un sector agrícola basado en el abastecimiento local a una verdadera agroindustria con nuevas maquinarias, plantas de producción, relaciones con proveedores externos etc. En cambio no. Parece que en muchas áreas el sector se ha quedado 100 años atrás.

Primero, falta todavía una política agraria nacional y europea en las agendas de nuestros gobernantes. Por ejemplo, la división en parcelas demasiado pequeñas tras el desmantelamiento del sistema latifundista en los años 80 no ha favorecido la iniciativa empresarial.

Segundo, tal vez el aspecto que muy pocos conocen, es la mano invisible del microrégimen organizado en el sector.

Vamos por orden, el pequeño poseedor de la parcela o del rebaño vende sus productos de la tierra a pocos duros, sin embargo, cuando estos productos llegan al por menor los encontramos a precios que decir cuadruplicados es poco.

¿Es culpa del euro, de la caída del dólar, de los productores, de los detallistas o tal vez de los dueños de la distribución?

Si por un lado, como dicho antes tras la caída del dólar como pilar del sistema otras materias primas han visto acrecentar sus precios (petróleo, metales), por el otro, durante todo el siglo pasado y el actual los pequeños cultivadores o pastores, cuyo volumen de negocios es desdeñable frente a otras empresas productoras de MMPP, no han visto ninguna mejora en términos de beneficios económicos ya que los precios han variado muy poco.

Por esta misma razón, el sector ha visto progresivamente disminuir a lo largo de los años sus ocupados frente a la industria antes y al terciario… ¿quién está dispuesto a trabajar muchas horas por dos duros?

Afortunadamente, hoy se ha encontrado mano de obra que sí que está dispuesta a trabajar en condiciones inhumanas: los inmigrantes irregulares. ¿Qué tiene que ver esto con la crisis del sector?

Pues todo. Volviendo al pequeño productor, éste a menudo no contrata directamente maquinarias y mano de obra para colocar su producción (parcelas de 100m2 cada una, como se pretendía con la reforma que se llevó a cabo en la década de los 80) hace que este recurra a los servicios de empresas exteriores y aquí está el problema.eco

Son estas empresas, cuyos clientes son los pequeños propietarios terratenientes auténticas controladas del micro crimen organizado local. En cada aldea puede haber tan sólo un par (una por cada clan) frente a muchísimos pequeños propietarios de modo que creando un pequeños monopolio, pueden imponer los precios en el mercado, utilizan herramienta poco sofisticada y mano de obra ilegal para minimizar los costes.

Estas empresas que se clasifican como agrícolas, se cuidan bien en mantener un volumen de negocios declarado dentro de los límites del código civil para no entrar en la factispecie de empresarios mercantiles y por tanto bajo el ojo de hacienda pública. Por lo tanto, buena parte de su volumen de negocio es en B.

Ahora imaginemos, una empresa mayorista que logra conseguir y colocar productos agrícolas procedentes de otras regiones o países compitiendo con las locales.

Así pues, tanto a nuestros productores como a estas sociedades sombra (que en este caso hacen frente común) les perjudicaría y por lo tanto empezarían con huelgas, protestas, bloqueos etc. y los gobiernos, para no perder votos en los pequeños pueblos campesinos, cederán a sus pretensiones manteniendo este sistema de economía cerrada.

Si bien en ciertos casos el mercado es más fuerte y a través la gran distribución productos agrícolas procedentes de países más avanzados llegarán de todos modos a nuestras mesas, en otros casos, por ejemplo productos desde regiones más(2) pobres en un mismo país los bienes procedentes de países africanos, en aras de una lógica proteccionista, el mercado pierde, contribuyendo así al frenazo del desarrollo de dichas áreas.

Sin duda alguna, un sector agrario más industrial, más regulado, más abierto y más competitivo favorecerá al conjunto de la población por el aumento de la producción, eversión de lo sumergido, la mayor competencia, mejores condiciones de trabajo y no deberemos más recurrir a la importación de productos típicos del sur de Europa (como el caso de los tomates de Holanda), así recuperando nuestra capacidad productiva por un lado y quizás que mejoren las condiciones de vida precisamente de aquellos países emisores de mano de obra del sector.

De tal modo, desaparecerían también los conflictos internos entre gentes de distintas etnias, culturas y religión.

En conclusión, tormenta perfecta porque especialmente el sur de Europa les han acarreado una serie de problemas estructurales que acabo de comentar. No podemos esperar que los políticos nos solucionen todos los problemas aun por el hecho de que detentan un papel reducido frente a los poderes fuertes de las finanzas; no obstante, el cambio debería de proceder de nosotros mismos, por un lado, mentalizándose de que ya se acabó el chollo (los años de boom) y por tanto, tendríamos que reinventarnos y por el otro abandonarlas diferencias de posturas socio-políticas el miedo a la acción o la idea de que no nos incumba las decisiones de los amos del sistema.

Cambiar el chip porque años atrás los jóvenes participaban activamente a la vida política de un país, no porque todo el mundo se apuntaba a un partido político sino porque había un mayor espíritu de solidaridad entre los individuos. O sea, que si en una empresa los trabajadores de una división productiva proclamaban huelga, les seguían aquellos de las otras divisiones e inclusive del resto de las fábricas de las cadenas.

Hoy en día, el excesivo individualismo promovido por la sociedad del consumo y las divisiones entre facciones políticas, étnicas, religiosas o a gnósticas, clases sociales, generaciones etc., parece están por encima del enemigo común: o sea el actual orden mundial.

Para decirlo en cristiano, la crisis actual la vive tanto el autónomo como el funcionario, tanto el jubilado como el joven, tanto la persona de derechas como la de izquierdas, tanto el licenciado como el que sólo tiene el graduado escolar, tanto la persona del sur como la del norte etc. Por esta simple razón, es fundamental que todos sean integrantes de este cambio haciendo frente común… de ser así si la represalia del estado manipulado por los poderes fuertes jamás podría cebarse en TODO EL MUNDO (las prisiones existentes no bastarían, jaja). El pueblo unido jamás será vencido.

Gennaro di Palma

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Notas al pie de página:

1 El BCE en cambio sólo enlaza su política monetaria a la tasa de inflación como quiere a tradición Alemana tras la crisis de hiperinflación de los años 20.

2 Si en el código de comercio empresario agrícola se detecta un trato diferenciado, es por algo.

 

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