Artículo publicado en septiembre de 2015 y actualizado por última vez el 7 de abril de 2018.

¿Cómo funciona la Europa de los lobbies empresariales?

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Cartel de la del Observatorio Corporativo Europeo, CEO, denunciando la vulnerabilidad de servición públicos.

Para responder a esta pregunta, contamos con la colaboración de dos importantes activistas anti-lobbies, quienes nos ayudarán a entender mejor la influencia que tienen estos organismos en la vida política europea: Olivier Hoedeman y Sol Trumbo Vila.

Olivier Hoedeman. Imagen facilitada por la fuente.
Sol Trumbo Villa. Imagen facilitada por la fuente.

 

 

 

 

 

Sol Trumbo Vila es miembro del Transnational Institute, una organización que aspira, según su página web “a un mundo de paz, equidad y democracia en un planeta sostenible, hecho realidad por una ciudadanía informada y comprometida”. El TNI se dedica a denunciar estos poderes corporativos desmesurados mediante documentales, con una postura clara contra tratados como el TTIP, acuerdo de libre mercado entre EEUU y Europa, y que tendría importantes consecuencias para la ciudadanía europea.

Olivier Hoedeman, por su parte, es miembro del Corporate Europe Observatory, una organización dedicada a denunciar el poder de los lobbies corporativos en Europa, de trayectoria muy activa y fuerte ante temas actuales, como el escándalo Volkswagen, para denunciar el poder de los lobbies automovilísticos ante los gobiernos mundiales. 

P: Teniendo en cuenta que la EU y sus instituciones están siendo controladas por los grupos de influencia, ¿creen ustedes que esto hace que la gente pierda el interés de votar en las elecciones al Parlamento Europeo?

R: Trumbo Vila: El Parlamento Europeo (PE) es la institución de la UE con más mecanismos de rendición de cuentas ya que sus miembros son elegidos por sufragio directo, sin embargo tenemos que tener en cuenta las grandes limitaciones de este órgano pues sólo tiene capacidad de enmendar legislación, ya que la iniciativa la tiene la Comisión Europea (CE). Es cierto que los Miembros del PE tienen contacto constante con los lobbies (se estima que hay hasta 20.000 lobistas presentes en Bruselas), sin embargo donde los lobbies tienen mayor influencia es directamente con la CE. A la hora de legislar, la CE crea Grupos de Expertos que se encargan de elaborar los borradores de la nueva legislación, es en esos grupos de trabajo donde los representantes de las empresas (y por lo tanto del interés privado y no público) tienen mayor influencia pues acaparan la mayoría de los puestos. A la falta de poderes del PE y los conflictos de interés en las actividades CE, se une la total carencia de legitimidad democrática del Banco Central Europeo (BCE). El BCE no tiene ningún control democrático y hay gran opacidad en su sistema de toma de decisiones. Eso explica las posición que tomo el BCE en contra del gobierno legítimo de Syriza, al cual el BCE cortó su liquidez monetaria por motivos políticos cuando debería ser un órgano de apoyo a los estados miembros de la UE .

R: Hoedeman: Sí, en este momento, así es. En las instituciones de la UE se llevan a cabo decisiones muy importantes y en la mayoría de los casos, la voz de los ciudadanos es poco o nada escuchada. Éstos consideran que la toma de decisiones en la UE está lejos de sus intereses, es opaca y compleja, y por tanto es muy difícil juzgar quién toma las decisiones y quién está detrás de éstas y de quién es la culpa. Los medios de comunicación apenas hablan de la toma de decisiones en la UE, por lo que mucha gente está muy mal informada. Los grupos de presión, la mayoría de los cuales trabajan para las grandes industrias que ponen el dinero, juegan un papel muy importante en la toma de decisiones y a menudo logran imponer su posición, lo que significa que aquellos que manejan grandes cifras de dinero ganan, están por encima de los intereses de los ciudadanos y del medio ambiente. Es por ello que el Corporate Europe Observatory (CEO) está trabajando para sacarlo a la luz y para alertar a los ciudadanos, para que los intereses públicos estén más protegidos. Cuando se celebran las elecciones al Parlamento Europeo cada cinco años, los debates entre los 28 estados miembro normalmente no son sobre las políticas de la UE, sino sobre temas de interés local en cada país, así que ni en las propias elecciones los votantes son informados como es debido sobre la importancia de la toma de decisiones en la UE, los fallos en la situación actual o qué representan los diferentes partidos políticos en Bruselas. Esto conlleva que los ciudadanos no tengan realmente poder y, como es de esperar, que no muestren interés en votar en las elecciones al Parlamento Europeo.

P: En el documental “The Brussels business” (Los negocios de Bruselas) se habla de la Mesa Redonda Europea. ¿Podrían dar más ejemplos de empresas que estén presentes en esos grupos de presión?

R: Trumbo Vila: Yo no formé parte del documental “The Brussels business”, pero conozco la influencia que la Mesa Redonda Europea (ERT por sus siglas en inglés) tiene en la configuración institucional de la actual UE. Desde los años 80, la ERT ha sido determinante en la configuración del Tratado de Maastricht, el Tratado de Lisboa y todas las grandes recientes reformas institucionales de la UE en estos años de crisis. Por ejemplo, la empresa del Reino Unido Vodafone es ahora sub-presidente de la ERT. Vodafone tiene un largo historial de utilizar mecanismos de ingeniería financiera para evitar pagar impuestos, como cuando vendió su subsidiaria en Estados Unidos Verizon Wireless por 130.0000 millones de dólares y acabo no pagando ningún impuesto por sus ganancias en el Reino Unido. Otra empresa miembro es la Royal Dutch Shell, petrolera anglo-holandesa condenada por violaciones de derechos humanos en Nigeria. Inditex forma parte de la ERT y junto con otras multinacionales textiles tenia subcontratada a las trabajadoras que murieron en el complejo Rana Plaza en Bangladesh.

R: Hoedeman: La ERT es un grupo de presión de más o menos 50 altos ejecutivos y presidentes de las mayores compañías multinacionales, entre las que se incluyen Telefónica, Shell, Repsol, BASF, Nestlé, Bayer, Siemens, BP TOTAL y Rio Tinto. Se puede decir que la ERT es la más poderosa de todos los grupos de presión corporativos en Europa, pero para nada es la única. Hay cientos de grupos de este tipo, uno por cada sector comercial, incluyendo el gas, el petróleo, la electricidad, los químicos, la banca, la industria agraria, el sector digital, etc. Los grupos de presión más representativos como BusinessEurope y AmCham (American chambers of commerce) también son muy influyentes. Además, hay cientos de firmas de consultorías y bufetes de abogados que ayudan a las corporaciones, así como comités de expertos fundados por industrias con personas clave en los grupos de presión de Bruselas.

P: En algunos países como España, Irlanda o Dinamarca, la religión tiene mucho poder y protagonismo en los diferentes aspectos de la sociedad. ¿Se da también el caso cuando hablamos de las instituciones europeas? ¿Podría la religion ejercer una influencia?

R: Trumbo Vila: No creo que exista una influencia explicita de la religión en la forma en que las instituciones europeas están configuradas. Cuando la Constitución Europea fue discutida (antes de que fuera rechazada por los referéndums de Francia y Países Bajos), una parte de los partidos políticos europeos pidió una referencia explícita a la influencia de la religión cristiana en Europa. Sin embargo, esa demanda fue rechazada. Consideraciones de tipo moral en asuntos sociales, como el aborto o el matrimonio homosexual quedan relegadas al ámbito nacional. De lo que se podría hablar en la actual UE es de la existencia de una creencia casi religiosa en algunos mantras que se han venido repitiendo en las últimas décadas, tales como que una economía competitiva necesita que los trabajadores tengan poca protección social, o que proteger los derechos de los inversores por encima de los derechos de los pueblos favorece la economía. La UE ha tomado posiciones muy claras en ese sentido, a pesar de una creciente contestación social a la cada vez mayor influencia de los intereses de las empresas en la gestión de los asuntos públicos.

R: Hoedeman: Sí, las Iglesias también están presentes con sus propias oficinas en Bruselas. Esto incluye a las principales iglesias cristianas, pero también la cienciología tiene una gran oficina en Bruselas. También hemos visto cómo, en los últimos años, se ha producido un incremento en el número de actividades llevadas a cabo por los comités de expertos católicos radicales en Bruselas, aunque no creo que por ahora sean muy influyentes.

Sede del Parlamento Europeo en Bruselas. Fuente de imagen: Mundoejecutivoexpress.

P: Los medios de comunicación no informan a la gente de la existencia los lobbies. ¿Creen que es porque están en manos de las compañías privadas?

R: Trumbo Vila: Sí, existe evidencia de la gran concentración de los medios de comunicación de masas actuales. Empresas como News Corporation es un buen ejemplo. La relación entre la gran industria y los medios de comunicación viene desde los inicios de la Televisión. General Electric, junto a otras de las mayores empresas de Estados Unidos, financió la creación del primer canales de televisión de Estados Unidos, la famosa NBC. Desde entonces la relación entre grades grupos empresariales y los medios de comunicación ha sido una constante. De ello se deriva que exista muy poca exposición en los grandes medios de masas de las malas prácticas empresariales, como sobornos, violaciones de derechos humanos o productos perjudiciales para los consumidores.

R: Hoedeman: Sí y no. Hay más cobertura del papel de los lobbies (corporativos) que hace 10 años, y también en periódicos de compañías privadas. Sin embargo, se tiende a dar una cobertura fortuita de lo que se considera un escándalo, en lugar de los problemas más sistémicos con excesiva influencia de los grupos de presión, quizá por temor a perder ingresos en concepto de publicidad.

P: ¿En qué tipo de fuentes puede confiar la gente para informarse sobre el papel de estos “grupos estratégicos”?

R: Trumbo Vila: Existen una serie de organizaciones sin ánimo de lucro e independientes de intereses empresariales que están haciendo muy buen trabajo investigando cual es la influencia de las empresas en la legislación nacional, europea e internacional. Así pues, el Corporate European Observatory y el Transnational Institute hacen muy buen trabajo en ese aspecto. Para ello Internet resulta fundamental, aunque es un área contestada y a la que se le intenta poner límites, tal y como demuestra la ley mordaza en el estado español, es un campo donde existe un acceso a la información independiente de calidad que ayuda a entender el rol de grupos como la ERT y otros similares.

R: Hoedeman: Después de muchos años de presión por parte de los activistas de la sociedad civil, cada vez hay más información disponible en el dominio público sobre los grupos de presión en Bruselas. En primer lugar, hay un registro de transparencia de los grupos de presión en la UE, que contiene una cantidad significativa de información, pero desafortunadamente el registro es voluntario, por lo que hay muchos lobbies que no aparecen. Sin embargo, la información a menudo está incompleta y es de poco fiable, por lo que hay que usarla con precaución. Además, desde el año 2014, también hay información en las páginas web de la Comisión Europea sobre reuniones con activistas de los grupos de presión, pero esto sólo abarca una minúscula parte de los funcionarios de la Comisión. Páginas web como Lobbyfacts.eu y Integritywatch.eu han sido desarrolladas para ayudar a los ciudadanos a dar sentido a la información de estos registros. Cabe señalar que actualmente hay algunas organizaciones activas que monitorizan la influencia de los grupos de presión corporativos y exponen su influencia excesiva. Además del CEO, hay grupos como Lobbycontrol (radicado en Alemania) y Spinwatch (Reino Unido) que se han centrado en esos problemas. Por último, grupos como Greenpeace, Friends of the Earth (Amigos de la tierra) y Transparency International (Transparencia internacional) a menudo divulgan escándalos de los grupos de presión.

P: ¿Cuándo decidieron ustedes, junto al grupo de ONGs para el que trabajan, que era el momento de actuar en contra del control de los grupos de presión?

R: Trumbo Vila: Es el resultado de décadas de trabajo analizando las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, y la degradación medioambiental. Existen muchos factores para explicarlo, pero hay un elemento que resulta revelador. Como dicen algunos: ¡sigue el dinero! Y si lo sigues te lleva a las mayores empresas multinacionales, que desde los años 70, pero especialmente desde los 90 con el proceso conocido como globalización han acaparado un poder que a menudo es mayor que el de los estados. 37 de las 100 mayores economías del mundo son empresas por ejemplo. Esto ha llevado a que su influencia sobre las legislaciones de los países y las instituciones internacionales haya aumentado enormemente. Lo cual es un problema porque en la misma naturaleza de las empresas está el priorizar el beneficio financiero (ni siquiera económico) sobre cualquier otra consideración, sea este el medio ambiente o los derechos humanos. La manera de materializar su influencia es a través de los lobbies, es por ello fundamental seguir de cerca sus acciones si queremos enfrentarnos a los problemas sociales, económicos y políticos globales.

R: Hoedeman: El CEO ha estado trabajando en esto desde 1997, pero en el 2005 ya habíamos unido fuerzas con un grupo de ONGs para crear la Alianza por la Transparencia de los Grupos de Presión y las Regulaciones Éticas (ALTER-EU). Pocos meses antes, un nuevo equipo de comisarios europeos habían tomado posesión del cargo y decidimos que ya era hora de desafiar el secretismo absurdo de los grupos de presión y los niveles excesivos y antidemocráticos de la influencia corporativa. La coalición ALTER-EU acaba de cumplir diez años, y aún hoy sigue luchando por la transparencia, la ética, la responsabilidad y la democracia en la toma de decisiones de la UE, y se han logrado algunos avances en forma de nuevas normas y procedimientos. Estas normas, sin embargo, han demostrado ser insuficientes y la Comisión todavía tiene que aprenderse el mensaje clave: las medidas a medias no funcionan. Por ello, aún no hay una transparencia real ni una protección significativa contra los conflictos de intereses y ésta es también la razón por la que el conjunto de tomas de decisiones por parte de los grupos con intereses económicos particulares continúa sin control.

P: ¿Dónde está el límite entre facilitar información y tratar de controlar las decisiones finales?

R: Trumbo Vila: Es una pregunta difícil de responder. En el caso de los lobbies me parece que un paso importante es establecer unas reglas claras de cuál es su ámbito de actuación y de que sus acciones sean públicas. Una cena entre un Europarlamentario y otras personas cambia de carácter cuando esas personas representan los intereses privados de una seria de empresas.

No estoy en contra de que se consulte a la empresas a la hora de regular sus actividades, sin embargo la última decisión se debe tomar teniendo en cuenta a otros actores implicados, en especial los ciudadanos que van a consumir los productos o servicios, producirlos, y sufrir las consecuencias de la actividad empresarial, como contaminación, basura o destrucción de otras actividades económicas. Hoy en día los europarlamentarios y los funcionarios de la CE sobreexpuestos a lobbies empresariales, 90% de sus reuniones son con ellos y el otro 10% se reparte entre ONGs, Sindicatos, Iglesias y otros actores. Por tanto las decisiones finales están enormemente influenciadas por una visión específica, la empresarial, y lo que debería ser una provisión de información legítima se convierte en la imposición de una visión sesgada.

R: Hoedeman: Los grupos de presión corporativos a menudo afirman que no son más que un suministro de información, pero por supuesto la información que proporcionan no es neutral ni objetiva; sino que está diseñada para adaptarse a su agenda política. Lo que realmente importa, en la mayoría de los casos, es la fortaleza financiera de los grupos de presión y el acceso que tienen éstos a aquellos que toman las decisiones. Entre los 20.000 y 30.000 grupos de presión que hay en Bruselas, una gran mayoría representan los intereses de la industria; mientras que los grandes grupos de presión empresariales los superan en número y gastan más en otros intereses. Los grupos de presión con grandes recursos pueden influir en todas las etapas de la toma de decisiones de la UE (cuyo proceso puede ser muy largo, pudiendo durar a veces muchos años) a partir de la Comisión Europea, donde se preparan las primeras propuestas de nueva legislación, y ejercer presión sobre el Parlamento Europeo y los gobiernos (Consejo de la UE ) en las etapas posteriores. Saber cuándo influyen en qué institución (y cómo) y estar plenamente activo en todas las etapas de toma de decisiones es muy exigente y costoso, por lo que sólo los grupos de presión más ricos pueden permitírselo. Para los grupos de ciudadanos, esto es gran obstáculo, aunque, por suerte, las movilizaciones ciudadanas en el ámbito de la UE son cada vez más frecuentes, y a veces se obtienen buenos resultados.

P: ¿Creen ustedes que se puede hacer algo para luchar contra estos grupos?

R: Trumbo Vila: En el caso europeo, hay una campaña con diez años de vida que aboga por crear una legislación clara sobre las actividades de los lobbies. Se pide que los lobbies deban registrarse obligatoriamente (lo cual ocurre en EEUU pero no en Europa), declarando sus actividades, intereses, reuniones, etc. Eso es un primer paso para que el público conozca mejor las actividades de los lobbies y en su caso, acotar las prácticas más abusivas.

R: Hoedeman: Algo se tiene que hacer y hay mucho por hacer. Por ejemplo, se puede advertir al público europeo mediante la exposición de las actividades de los mayores grupos de presión, el acceso privilegiado del que a menudo disfrutan y el impacto que esto tiene en las leyes y en los reglamentos de la UE. En los últimos años han surgido cada vez más ejemplos de movimientos ciudadanos que se movilizan conjuntamente a nivel europeo para oponerse a la agenda de las empresas, y, a veces, ganan. La batalla en contra del deficiente Acuerdo Comercial Antifalsificación, ACTA, es sólo un ejemplo, y recientemente ha surgido también el movimiento más impresionante de todos los tiempos por parte de los ciudadanos de toda Europa en contra de las negociaciones sobre un acuerdo del libre comercio entre la UE y EE.UU. y tratados de inversión (TTIP) y el hecho de que la UE esté mostrándose favorable a estas negociaciones. Esta batalla no se ha ganado, pero la fuerza de este movimiento me da esperanzas para el futuro. No obstante, a largo plazo, yendo más allá de unas batallas concretas, la democratización de la toma de decisiones de largo alcance en el ámbito de la UE, y en resumen a todos los niveles de la sociedad, es la única manera de limitar el poder de las grandes empresas.

P: ¿Han recibido ustedes algún tipo de apoyo por parte de los medios de comunicación o por parte de algún miembro de la CE o del Parlamento Europeo?

R: Trumbo Vila: La prensa tiene un comportamiento variable, aunque el tema ha obtenido cada vez mayor relevancia, como demuestra el hecho que el nuevo presidente de la CE Jean-Claude Juncker., estableciera un control sobre los lobbies como una prioridad. El apoyo de los miembros del PE también es desigual, siendo el grupo GUE/NGL el más comprometido con este tema.

R: Hoedeman: Sí, a menudo colaboramos con miembros del Parlamento Europeo (MPEs), y esto incluye los 180 MPEs que han firmado los la petición La política para la gente, en relación a los Acuerdos para la Transparencia de los grupos de presión y la Regulación Ética, en los que prometen “mostrarse del lado del ciudadano y la democracia y en contra de la excesiva influencia de los grupos de presión como los bancos y otras grandes empresas”. Si bien es verdad que hay cada vez más MPEs que simpatizan con nuestras preocupaciones, aún hay una parte importante del Parlamento Europeo que no ve el problema.

P: ¿Se podría dar el caso de que esta situación cambiara en el futuro más próximo? Es decir, ¿ha mostrado la Comisión Europea algún interés en romper los lazos con los grupos de presión?

R: Trumbo Vila: Efectivamente el nuevo presidente de la CE Jean-Claude Juncker inició su mandato a finales de 2014 con la disposición de crear un registro obligatorio de lobbies que actúan en Bruselas, y mandando la obligatoriedad de hacer públicos los encuentros de los directores de los departamentos de la CE. Esto se consideró un éxito por parte de las organizaciones trabajando en el tema y también por la Campaña Europea en contra del TTIP (tratado de comercio e inversión entre la UE y EEUU), criticado entre otros motivos por el secretismo de las negociaciones. Sin embargo hasta la fecha la CE no ha avanzado casi nada en esta agenda.

P: En su opinión, ¿cómo será el futuro de la Unión Europea?

R: Trumbo Vila: La UE está bajo estos momentos bajo una gran crisis de legitimidad. A procesos de más antiguos como el rechazo de la Constitución Europea mediante referéndums y la aprobación de prácticamente el mismo texto sin consultas ciudadanas a través del Tratado de Lisboa; se unen las decisiones tomadas por la CE, el BCE y en menor medida el PE durante la crisis financiera que empezó en 2008. El apoyo sistemático al sistema financiero por encima de la defensa del estado de bienestar (aunque con la excusa de salvarlo a través de salvar primero a los bancos) ha creado gran rechazo social. Esto se ha agravado a su vez por la represión policial y destrucción de derechos en los países de la periferia europea (en particular Grecia y España). Es en estos países donde partidos con una agenda política emancipadora, defensores de lo público y lo común por encima de lo privado y que demandan una reforma profunda de la UE actual, han conseguido muchos apoyos, como el caso de Syriza y Podemos.

Por otro lado, partidos de extrema derecha han tenido una gran expansión en los últimos años, con apoyos del 20% en países tan dispares como Hungría, Francia, Países Bajos, Dinamarca y aunque con diferencias, en el Reino Unido. Le Pen en Francia no sólo llama a expulsar a los inmigrantes, también a romper con el Euro y la UE. En Reino Unido se va a celebrar un referéndum de pertenencia a la UE, por tanto es muy posible que veamos cambios profundos en los años que vienen.

La moneda común es ahora disfuncional debido a la falta de una política fiscal, industrial, de salarios y de estado de bienestar común. Unos abogan por una profundización de la integración europea en este sentido, sin embargo existen llamadas a una desintegración, o al menos a salir del Euro. Me parece que podemos caminar a un camino intermedio. Por ejemplo una reconfiguración del Euro en dos mitades, una que abarque al centro-norte de Europa, y otra a la periferia, lo cual tendría sentido al ser sus estructuras económicas similares. En cualquier caso el camino a seguir debe de tomarse consultado a los propios europeos, es hora de organizar más referéndums a nivel europeo donde la ciudadanía se organice y opine su futuro, para construir así proyectos políticos comunes y populares y no diseñados desde las minorías privilegiadas, las cuales tiene una visión parcial de la realidad. No sólo por ser sus condiciones vitales muy diferentes debido a la creciente desigualdad, también debido a que sus interlocutores son muy parciales, como demuestra la influencia de los lobbies en la UE.

R: Hoedeman: La confianza de la opinión pública en las instituciones europeas está llegando a unos niveles históricamente bajos y el escandaloso hecho de que se de prioridad a los beneficios del sector financiero y de las multinacionales por delante incluso de los derechos ciudadanos, siendo el caso de Grecia el ejemplo más llamativo, sólo hará que la confianza disminuya aún más. Las políticas neoliberales, cada vez más duras, están acabando con la creencia generalizada de que una Europa unificada crearía una “Europa social” que protegería a la gente y al medio ambiente contra las fuerzas del mercado globalizado y otros tipos de amenazas. Sin embargo, la realidad es que la UE está sumergida en una crisis de legitimidad cada vez mayor y más profunda que hace que el futuro de la UE sea muy incierto. De cara al futuro, es realmente prioritario que Europa trabajara en un modelo convincente hacia el camino a seguir para convertirse en una posible Europa diferente, centrada en valores como una democracia real y una justicia social, así como crear límites para desarrollar el contra-poder necesario para que ésta sea una alternativa realista.


Cabe destacar que estos datos eran los actuales en el momento de la entrevista, realizada en 2015, pero las circunstancias han cambiado desde entonces. 

En primer lugar, podemos destacar que el “caso Volkswagen” ha tenido como consecuencia la dimisión de Martin Winterkorn, el entonces director ejecutivo, por el daño a la reputación de la compañía. 

Sólo en EE.UU., las indemnizaciones por vehículo trucado para proporcionar datos falsos acerca de la emisión de CO2 en coches diésel rondan los 33.000 euros y la multa impuesta por el juez Charles Breyer a Volkswagen por el fraude fue de 14.700 millones de dólares. Frente al fraude, los afectados tenían la opción de devolverlos o de aceptar una reparación y un cambio en el sistema por parte de la casa alemana (cuyo coste aumentaba en función de la antigüedad de los vehículos). En 2017, 138.000 propietarios habían devuelto sus vehículos y sólo 52.000 decidieron aceptar las reparaciones.

Cabe decir también que los coches afectados en EE.UU. ronda el medio millón, y que las ventas de vehículos diésel eran del 2% del total, mientras que en Europa esta cifra aumenta hasta más del 50%, aunque varía en función del país.

Además, desde el momento de la entrevista se han producido notables cambios en el panorama político, especialmente en los países del sur de Europa, y la imagen que se tiene de la Unión Europea ha quedado dañada de manera drástica en muy poco tiempo por diversos motivos. Entre estos podríamos mencionar los últimos ataques terroristas y la cuestión de seguridad dentro de la UE, el Brexit, o incluso el papel que han tenido las propias autoridades europeas en asuntos de vital importancia como la inmigración clandestina, los refugiados, así como la postura de la UE frente al autoritarismo que han adoptado algunos de sus miembros.  

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