Imagen del euro. Fuente de imagen: euro.

Seguramente un argentino que ha vivido la crisis del corralito en 2001 jamás celebraría que su gobierno adopte otra vez el dólar como divisa oficial como panacea al problema de la inflación, ni tampoco a la mayoría de mexicanos les complacería adoptar de repente el dólar ya que las principales partidas de su frágil economía (exportaciones, remesas, turismo) se verían pesadamente afectadas.

¿Esto que tiene que ver con que la adopción del euro por partes de países como Portugal, Italia, Grecia y España ha sentenciado su definitivo fracaso económico? A continuación detallaremos unos argumentos que, a medida que avanza la crisis (o mejor, tarde en despegar la economía dado que la demagogia política define un crecimiento del PIB del 0,4% como salida de la crisis) como un huracán, están tomando más fuerza.

No es sólo una moda o delirio de políticos que ya no gozan de un asiento en el parlamento o el plato principal de las fuerzas políticas extremistas o populistas (de derechas e izquierdas), sino una opinión de economistas de fama mundial como Paul Krugman (un premio nobel), Gary Becker, Lester Thurow, Fred Bergstern, Martin Feldstein (profesor en Harvard). Y lo más curiorso es que todo estos nos lo decían desde mucho antes que la crisis actual, aquí una de las fuentes: http://elpais.com/…/19…/07/16/economia/869004022_850215.html

Es evidente que la principal razón del fracaso del euro estriba en que la Eurozona jamás será una área zona monetaria óptima (tal como decía Robert Mundell), condición esencial para la que adoptar una sola divisa sería mutuamente ventajoso.

Primero, en cuanto a movilidad laboral, pese al tratado de libre circulación de los trabajadores dentro de la UE, aún hay barreras. Si no sabes alemán, no puedes pretender encontrar trabajo cualificado en Alemania, Austria o parte de Suiza y tener nivel de alemán precisa de mucho tiempo, tal vez años de estudio y tienes que hacerlo tú por tu cuenta. Y las barreras institucionales qué, o el hecho de que simplemente eres de otra nacionalidad o tienes la residencia muy lejos es criterio de discriminación frente a los candidatos locales a la hora de encontrar empleo.

Segundo, no existe ningún sistema único de compartir el riesgo en el conjunto de los países. La evidencia está en la negación por parte del principal socio: Alemania en la emisión del banco central de títulos de deuda pública para financiar los países periféricos así evitando el rescate. Además, estaría bien recordar que el problema del spread y del impago de la deuda, en las crisis de 1973 o en la de 1992 no estaba porque los bancos centrales tenían la autonomía de crear moneda para pagar la deuda, a pesar de que este “truco” puede desembocar en peligrosas espirales inflactivas o deflactivas.

Pero tampoco la UE ha definido un marco fiscal conjunto que redistribuya el dinero hacia las áreas o los sectores que han sido desfavorecidos tras la entrada en la UE. Si por un lado hay fondos y programas UE de fomento de regiones desarrolladas, por el otro, realmente no se sabe a dónde se destina ese dinero, si a los mismos proyectos o acaba en las manos de políticos y burócratas corruptos como en la realidad suele darse. Y eso se debe por no acompasarse a un sistema legal único.

En tercer lugar, los ciclos económicos dispares. Durante los primeros años de la década de los 2000, el BCE lanzó una política de tasa de interés baja puesto que los mayores países Francia, Alemania e Italia vivían una fase de estancamiento. Esta política monetaria, si bien fue anticíclica para estos países resultó marcadamente cíclica para España, Irlanda y otros, que en cambio experimentaban un crecimiento de sus economías, lo cual favoreció la burbuja que todos conocemos. Y hoy que España ha vuelto a crecer más que sus socios, la historia se está peligrosamente repitiendo.

Ahora, dejándonos atrás las argumentaciones de Mundell, cabe mencionar otras razones ocultadas por la que algunos sujetos hayan brindado a la moneda única y sobre todo quienes son estos sujetos.

Pues, en los años 90s probablemente EEUU ya sabía que la burbuja de la Nueva Economía pronto explotaría, por lo que, quitando la pantomima de Clinton que fingió enfadarse con la UE por su política económica con miras a adquirir mayor peso político en el mundo, las directrices de Greenspan, y del Gobierno G.W. Bush que luego le sucedió fueron de replantear su modelo de crecimiento ya no más basado en la fortaleza del dólar. 

Allí, les convenía a EEUU tener casi 240 millones de nuevos consumidores que podían adquirir más fácilmente productos americanos, ya que la devaluación del dólar frente al euro rendía menos caras las exportaciones.

Por otro lado, Alemania que precisamente en los años post reunificación estaba sufriendo un estancamiento económico debido al frenazo de los consumos internos y la competencia de las exportaciones de sus socios débiles, tras la introducción del euro, entonces podía fácilmente eliminar a sus competidores ya que sus bienes a alto contenido de factor trabajo pronto ya no beneficiarían de la ventaja de un escudo, peseta o dracma débil. En efecto, precisamente luego de la introducción de la nueva divisa que Alemania empezaría a tener enormes saldos positivos en sus partidas corrientes a cambio de los déficit de sus socios.

Sin olvidarnos de China, que en plena fase de boom económico con la introducción del euro podía acrecentar sus exportaciones y a la vez aumentar sus reservas debido a las remesas de un número cada vez mayor de trabajadores chinos en la UE. Este último punto es muy curioso, ya que por años en países como Italia el motor de crecimiento han sido precisamente las remesas y las exportaciones. Sin embargo, a partir de la introducción del euro se ha desatado una increíble huida de capitales.¡No éramos muy distintos de México!

Pues, precisamente México con el euro habría visto multiplicar turistas procedentes tanto de América del Norte (ya que ahora les salía más barato ir a México que a Europa, donde ya no había monedas con tres ceros) como de Europa (puesto que el euro estaba super fuerte y que ya no resultaba tan caro viajar al otro lado del charco con las aerolíneas low cost).

Y luego, Reino Unido podía parcialmente equilibrar su balanza de pago, Rusia podía acrecentar el suministro de materias primas, (con el escudo del euro seguramente nos saldría más barato comprar petróleo de afuera que producir energía internamente o al menos es lo que se creía) gente de los rincones más perdidos del mundo llegarían a trabajar hasta en donde hace algunos décadas todos emigraban, etc. etc. para dentro de unos años volver a sus países de origen aventajándose de sus ahorros en euros…

Ah, pues quizás otro aspecto más escabroso, a los grandes bancos de inversión o simplemente grandes bancos, como ya no había distinción entre banca comercial y banca de inversión, les habría venido muy bien la creación de una divisa fuerte y estable para sacar mayores ganancias con la especulación. Y que esta decisión no ha pasado al escrutinio del pueblo a través de un referéndum tras habernos informado de las ventajas y desventajas que implicaría este cambio brutal. Finalmente, éstos han sido los ganadores. ¿Y los perdedores?

Sencillo, la clase media de España, Italia, Portugal, Irlanda y Grecia o sea todos aquellos pequeños empresarios que ya no recibirían pedidos de mercadería por el extranjero, aquellos trabajadores que tras delocalizaciones y quiebras ya se encontrarían en el paro o en la precariedad. Y luego al deprimirse la economía aumentarían los impuestos y se suprimirían los derechos laborales generando una espiral negativa que luego afectaría también a categorías como jubilados, funcionarios, o los dueños de pequeñas y medianas empresas, lo que conlleva más aún más a la depresión.

En conclusión, el error garrafal fue entrar en el Euro y más lo fue hacerle caso a la pandilla de vendedores-estafadores que se definen políticos en lugar de escuchar a hombres de ciencia. Éste es, pues, un poco el resumen de la sociedad actual.

¿Y ahora qué?

Pues es evidente el tejido industrial de la “Tierra Media” ha prácticamente desaparecido y por ello no se puede volver atrás (¡dado que hasta dependemos del exterior por los tomates!), lo único que nos queda es esperar en un cambio o este huracán pronto se moverá a Alemania mandando a la porra el Eurosistema sin que haga falta votar a estos populistas que quieren volver a vivir un pasado que desgraciadamente no regresará.

Genn de Palma

Categories: Economía Opinión

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